El Partido Demócrata aspiraba quitarle la mayoría al Partido Republicano en el Senado de Estados Unidos, luego que dos escaños disputados fueran adjudicados a la tolda conservadora.
Por el momento los demócratas lograron ganar dos curules, uno en Colorado y el otro en Arizona, en su intento de lastrar la mayoría republicana que tiene 53 de los 100 escaños del Senado en Estados Unidos.
Pero los republicanos pudieron arrebatarle a los demócratas un escaño muy vulnerable que tenían en Alabama y mantuvieron sus líneas en otros estados, desafiando encuestas que mostraban que Trump podría lastrar las carreras de algunos correligionarios en distritos reñidos.
El veterano político Lindsey Graham -que es un importante sostén de Trump- fue reelegido en Carolina del Sur, en una dura carrera ante el afroestadounidense Jaime Harrison.
Graham se vio envuelto en una polémica en las últimas semanas después de que supervisara el proceso de nominación de la jueza conservadora Amy Coney Barrett a la Corte Suprema.
El proceso generó indignación entre los demócratas que afirmaban que la vacante debía ser llenada por el gobierno resultante de las elecciones de este martes.
Había muchas expectativas sobre Harrison ya que las encuestas auguraban una carrera muy ceñida, después de que el demócrata lograra recaudar un récord de donaciones para su campaña.
“No logré los resultados que queríamos en las urnas, pero mostré valentía y determinación”, dijo Harrison en un comunicado.
Los republicanos se mantuvieron sin mella también en otros distritos incluyendo Kentucky, donde el líder de la bancada mayoritaria, Mitch McConnell, ganó con facilidad. En Texas y Montana también obtuvieron victorias.
La novata senadora de Iowa Joni Ernst, una estrecha aliada de Trump que los demócratas pensaban poder tumbar con un intenso asedio, también defendió su escaño, según las proyecciones de varias cadenas.
“¡Lo logramos!”, celebró Ernst en Twitter.
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Otro distrito muy disputado está en Carolina del Norte, donde las cadenas de televisión todavía no han declarado a un ganador pero el senador republicano Thom Tillis proclamó su victoria con cerca del 94% de los votos escrutados.
“Lo que logramos esta noche fue una victoria impresionante y lo hicimos en contra de todas las probabilidades”, celebró Tillis ante sus seguidores afirmando que hizo su parte para “salvar el Senado”.
Los demócratas necesitan desbancar a cuatro republicanos si quieren hacerse con la mayoría, aunque si el candidato presidencial Joe Biden lograra llegar a la Casa Blanca, sólo necesitarían tres escaños nuevos, ya que en caso de que haya un equilibrio 50-50 el vicepresidente ejerce un voto decisivo.
Ahora los demócratas depositan sus esperanzas en Maine y Georgia.
Pero en Maine la senadora republicana Susan Collins llevaba una ventaja de siete puntos, con dos tercios de los conteos; y en Georgia su correligionario David Perdue aventajaba al demócrata Jon Ossoff en 90% de los distritos escrutados.
Si los demócratas lograran ganar una de estas carreras, el control del Senado estaría en un equilibrio hasta una segunda vuelta de una elección especial en Georgia en enero de 2021.
Controlar el Senado es vital en la política de Washington, ya que el partido que tenga la bancada mayoritaria elige las leyes que se votan en el pleno y aquí también se confirman las nominaciones sugeridas por el presidente para cargos importantes.
Con información de El Nuevo Herald AFP
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